sábado, 26 de abril de 2014

La psicología y su laberinto

[Cuando tu desgracia infantil se vuelve en contra tuyo]

Por Martín Risso Patrón
Según las psicólogas peritas en el Juicio Bouvier-Moumni, el encausado Daniel Vilte en su«...esfera sexual tiene rasgos perversos. Hay un descontrol impulsivo importante. Las pulsiones sexuales no tienen control. Ve al otro como objeto. Tiene conductas autodestructivas”
         [Transcripción de la información pública del periódico salteño Cuarto  Poder, entrecomillado en la fuente].

«Cristo era un antisocial»
        [Tajante respuesta de un Juez del Tribunal a una de las peritas psicólogas cuando ésta definió el término “antisocial” como que “es no comportarse con los parámetros esperados por una sociedad determinada “].


La nobleza de la Psicología

Como ciencia de lo humano, la Psicología tiene su rango de nobleza, y de la buena; nos enseña cómo somos en aquello que no se ve de nosotros, informándonos también de que somos capaces de amar, percibir y darle sentido a una caricia, y a plantearnos cómo somossegún la consciencia que tengamos de nosotros mismos. Nos muestra estructuras de lo posible en relación con el entorno. Intenta explicar y señalar modos de aliviar estados de sufrimiento que son indescifrables para la medicina general, acostumbrada a ver, analizar y tratar con fenómenos concretos como huesos rotos, secreciones insuficientes o excesivas, sangre y dolor físico, etcétera.

Tiene diversos métodos, la Psicología, para encontrar su objeto, su fenómeno [si es que así puede llamarse al elusivo interior de la psiquis de las personas]. El psicoanálisis en su tarea de acceso a la psiquis, tanto como en su faz de explicador de una teoría que sustenta la existencia de la misma y como estructura teórica, ha nutrido a la ciencia de la Psicología de innúmeros vocablos extraídos de la realidad dialogal, revirtiendo su sentido coloquial en términos con valor clínico. Así, perversonarcisistaantisocial,agresivoinvasivomanipulación, se vacían de sentido para el que han nacido en el desarrollo de la Lengua coloquial, para convertirse en marcadores de algunas patologías o signos precursores de tendencias o estados de la personalidad. Y ahí aparece un conflicto.

El acto pericial psicológico y el informe testimonial pericial

Según mi modesto entender, un psicólogo que actúa legalmente como perito, en todas sus pericias, actúa bajo la legítima coacción de un tribunal hacia el profesional, como sobre un sujeto puesto en situación judicial. La acción tiene fines diagnósticos. Dotar a la Justicia, de todos los argumentos posibles de orden psicológico, para que los jueces tengan la mayor cantidad y calidad de argumentos para emitir su sentencia. Por supuesto que el dictamen psicológico no es vinculante, constituyendo un informe pericial. Los medios que tienen los psicólogos para hacer conocer ese dictamen profesional son: En primer lugar un escrito fehaciente y detallado de sus conclusiones, y en casos penales que se realicen mediante juicio oral, responder in voce a las preguntas del Tribunal todas las preguntas que consideren oportuno realizar las partes, la fiscalía y el mismo tribunal. Y aquí es donde se manifiesta una situación difícil de definir fuera del contexto de un conflicto ético: Hasta dónde la Justicia puede relevar al psicólogo de su secreto profesional, toda vez que el acto del interrogatorio incluye a partes interesadas en un sentido o en otro [fiscalía, querella y defensa], y lo que es grave, a personas comunes con o sin vinculación con la causa que se tramita. Imagino que la Sala se ha convertido en un ambiente intensamente subjetivizado [fuera del Estrado donde están los jueces, se entiende], debido a que juegan intereses de valencias totalmente opuestas en el resto de la Sala. Y aquí se desencadena lo grave.

La Psicología y su laberinto 

De entrada nomás, el profesional de la Psicología, tiene algo que el resto de los mortales no tiene, que es la llave de acceso al interior de uno; las vastamente conocidas metodologías emergentes del psicoanálisis permiten explorar el subconsciente mediante la conversación, en la cual el explorador se limita sólo a aportar a la comunicación con el explorado algunos conectores lógicos, pero no argumentaciones, ni otros aditivos gestuales o lingüísticos que amenizan la conversación. Poseedor de la llave y de los criterios para interpretar, el explorador puede convertirse en terapeuta, campo científico [la terapia] compartido en parte entre psicólogos y médicos psiquiatras.

Éticamente le está vedado a cualquier persona que puede acceder a la psiquis de las personas [recordemos que hay psicoanalistas no profesionales del área, y a veces de ninguna, que los hay], dos cosas: 1] Acceder a la psiquis, precisamente, sin consentimiento del sujeto, y 2] Difundir todo lo atinente a sus hallazgos, en caso de haber sido autorizado por el sujeto explorado con fines diagnósticos y o terapéuticos.Eso, bajo la excepción de un Juez que determine lo contrario para ambas circunstancias, aún mediando la negativa de la persona analizada.
En el caso del juicio que se está realizando en Salta con motivo de la muerte de dos turistas francesas, dos peritas psicólogas de la Justicia local fueron requeridas para que brinden su testimonio pericial acerca de sus hallazgos diagnósticos.

Aquí me permito señalar algo que pueda ser de interés para todos los interesados en el juicio: Las peritas informaron in voce sus estudios del caso de Vilte, Vera y Lasi. Utilizaron para ello, mediante el rico bagaje de terminología científica psicológica, palabras que en el uso cotidiano tienen una fuerte carga connotativa: perversonarcisistaantisocialagresivo,invasivo, entre otras, y frases contextuales como “la familia no dejó satisfechas sus necesidades emocionales” [sic en mi fuente], para argumentar acerca de que Vilte, era sujeto de una “cadena de abandonos”, lo que lo convertiría en “agresivo e invasivo del otro” que busca “la satisfacción propia y esto le permite transgredir las normas” puesto que “imperan sus deseos y sus impulsos”, y el agravante hecho, desde el punto de vista legal, de que “su hostilidad está dirigida hacia la figura femenina” esto, dentro de un etcétera amplio y no menos significativo. Y en lo que a perversidad perversión se refiere, sucede que entre esos términos hay una distancia considerable, no necesariamente percibida por un público no poseedor del código lingüístico psicológico, las psicólogas dijeron que Vilte en la  “esfera sexual tiene rasgos perversos...”.Perversidad  en lenguaje coloquial remite a saña, malignidad, odio... Perversión, en sentido psicológico es “la desviación de de las tendencias normales” [Merani, Alberto L. Diccionario de Psicología y Psiquiatría Infantil, Ed. Grijalbo], por lo tanto, para la Sala, Vilte sería un malo y un desviado sexual.

Humildemente me pregunto: Si esas expresiones profesionales tienen sentido en el reducido contexto de la terminología científica, sin otra connotación que la de utilizar el término en ese ámbito y no en otro, descriptivamente... En el ámbito de una magna sala en la que se decidirá sobre el futuro de la libertad de una persona que, por lo menos, hasta este momento es inocente para la Ley... ¿No suena a condenatoria cada una de las palabras utilizadas por las profesionales? Recordemos que hay escucha de esas expresiones, estrictamente direccionadas a condenar a Vilte. Sobre todo aquello detransgredir normas, que por eso, precisamente se lo está juzgando, por supuestamente transgredir normas penales.

En cuanto a Santos Vera, la cosa es también muy controversial, según mi punto de vista. Afirmaron de él, en su diagnóstico otras dos profesionales peritas de la Psicología, al referirse a que Vera es domador de caballos y que esto sugiere una característica del impulso sexual: “Esto denota la imposibilidad de discriminar entre lo animal y lo humano”. ¿Cómo se entiende esto en una Sala altamente subjetivizada y con participantes direccionados a la condena del mencionado?

Decir en público por ejemplo, que Vera, por ser domador de caballos es un exhibicionista, que “tiene fantasías y tiene una representación de la sexualidad femenina desvalorizada” que “hay tendencias sádicas”... ¿no es exceder el límite de lo ético en cuanto se utiliza terminología por lo menos ambigua entre lo científico y lo coloquial?Decirlo en una sala donde hay público lego y no necesariamente científico, además de comprometido emocionalmente en una u otra dirección de las dos posibles: Culpable o inocente. Todo un laberinto oscuro e inmanejable,el de la psicología forense.

Es de esperar que prime el criterio del juez que dijo: Entonces... “Cristo era un antisocial, ante la endeble respuesta de una de las peritas psicólogas de qué era ser antisocial. Digo, un posible camino de claridad en el uso del lenguaje científico utilizado en un juicio penal, con escuchas no científicos, también legos y otros, letrados, con intereses condenatorios para los encartados.

Edición impresa: Semanario "Nueva Propuesta", Salta

Digital: www.agensur.info

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