domingo, 9 de marzo de 2014

Un país en campaña permanente

Por Gabriel Profiti
Restan aún 17 meses para el próximo round electoral, las Primarias de agosto de 2015, y 21 para que asuma un nuevo Presidente, pero el país ya está sumido en otra campaña, donde todo es guiado y mirado bajo el prisma de la sucesión de Cristina Kirchner.

En el medio hay una coyuntura compleja, con estancamiento en algunos sectores -varios economistas hablan de recesión-, inflación todavía al galope, paritarias que tienden a exacerbar la conflictividad social y amenazas sobre el empleo.

Sin embargo, la política se embarcó esta semana en un debate anticipado sobre el anteproyecto de reforma del Código Penal, cuyo envío al Congreso fue anunciado por la Presidenta en el discurso de apertura de sesiones ordinarias.

El texto todavía está en estudio del Ministerio de Justicia, pero el borrador le sirvió de martingala a Sergio Massa. El ahora diputado había quedado relegado de la marquesina política en las semanas previas y su última aparición fue el polémico pase del intendente de Merlo, Raúl Othacehé, a su Frente Renovador.

Muy consciente de que la inseguridad es la principal preocupación de los argentinos desde 2006, Massa salió a cuestionar el proyecto redactado por una comisión interpartidaria conducida por el ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni.

Es cierto que el texto cae en propuestas difíciles de digerir, tal el caso de la eliminación de la reincidencia como agravante de las penas, pero también propone un reordenamiento y rebalanceo integral de un Código elaborado en 1921.

El Poder Ejecutivo y luego el Congreso están a tiempo de reevaluar el sesgo académico y garantista propuesto por Zaffaroni, como ocurrió con el Código Civil y Comercial, cuya impronta progresista quedó amortiguada bajo los nuevos vínculos del Gobierno con la Iglesia Católica de Francisco.

Esa unificación civil y comercial espera turno en Diputados, luego de haber generado internas en el oficialismo entre conservadores y progresistas, al punto que el titular del bloque del FPV en el Senado, Miguel Pichetto, cerró el debate el año pasado pidiendo que la Cámara baja revea el proyecto.

Pero Massa vio la oportunidad política y lanzó una consulta popular, tachada de inconstitucional por sus adversarios, contra el eventual nuevo Código Penal.

El anuncio puso en aprietos al PRO, a la UCR y un poco menos al FAP. Sucede que el macrista Federico Pinedo, el radical Ricardo Gil Lavedra y la socialista María Elena Barbagelata participaron de la redacción del anteproyecto junto al jurista del PJ León Arslanian.

Todos ellos estaban a gusto con el texto, más allá de que Pinedo firmó en disidencia el artículo sobre la reincidencia y la eliminación de la cadena perpetua. Pero en el interior de esas fuerzas políticas surgieron fuertes disidencias.

Ante esa rebelión, el líder del PRO, Mauricio Macri, y el titular de la UCR, Ernesto Sanz, salieron a pedir que el proyecto no sea enviado ahora al Congreso, porque sería inapropiado discutirlo en tiempos electorales.

Surge una pregunta: en un país donde hay elecciones cada dos años, hubo en 2013 y habrá en 2015 ¿Cuándo sería el momento de discutirlo? Si no habría que hacer como en Uruguay donde no hay comicios de medio término para abrir ventanas en las que se puedan discutir cuestiones de fondo como un nuevo Código Penal.

Tampoco hay que postergar el debate sobre el narcotráfico, -vinculado a la seguridad ciudadana- que viene dando señales desde hace años de su penetración en el país y requiere una política de Estado, sin vedettismos ni especulaciones.

Anestésicos

Sabido es que el gran detonante de la carrera electoral prematura es la imposibilidad de Cristina Kirchner de buscar su reelección. Los principales candidatos se encuentran en pleno desarrollo de giras nacionales e internacionales y el PJ ya juega el juego que más le gusta: la puja por el poder.

Scioli, por caso, dijo que se viene "una etapa fascinante de la Argentina", al recibir en Chubut un nuevo respaldo para su candidatura presidencial de su par Martín Buzzi.

El gobernador bonaerense partió luego a Mendoza donde la Fiesta de la Vendimia resultaría una vidriera para todos los precandidatos presidenciales, sin excepción.

Ante la ansiedad del PJ, Cristina Kirchner intenta mantener el control político y bajó varios mensajes en ese sentido.

La primera señal fue la entronización del radical -sin amigos en la UCR- Gerardo Zamora como presidente provisional del Senado. La segunda será darle la conducción del PJ a Eduardo Fellner, el gobernador de Jujuy, precisamente porque no tiene aspiraciones presidenciales. Esa movida se cocina para fines de abril.

Además, Cristina buscó barnizar su discurso del primero de marzo con guiños al PRO y la UCR y hasta habló de relanzar la Concertación pergeñada por Néstor Kirchner.

Aquella coalición transversal surgió en momentos en que el santacruceño le bajaba el precio al PJ. Ahora, el ninguneo presidencial busca demorar lo máximo posible la interna y posterga también el surgimiento de un candidato cristinista. Algunos como Julián Domínguez decodificaron el mensaje y pusieron sus discursos de candidato en pausa a la espera de la unción.

© NA

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