sábado, 2 de noviembre de 2013

Prematura señal de largada a 2015 con varios anotados

Por Gabriel Profiti
Tal como se esperaba, el resultado de las elecciones legislativas 2013 confirma en líneas generales el de las Primarias y precipita una carrera presidencial con varios aspirantes, entre los que sobresale el bonaerense Sergio Massa como estrella consolidada del mapa político nacional.

El extendido voto antikirchnerista, marcado en los principales distritos de país, ratificó el mensaje que habían dado las PASO al Gobierno, asociada a un cansancio luego de diez años de permanencia en el poder y problemas irresueltos o recurrentes vinculados con la gestión.

Massa más que duplicó su diferencia con Martín Insaurralde y propinó un duro golpe a la estructura oficialista, incluso superior a la que había dado Francisco de Narváez hace cuatro años en el principal distrito electoral del país.

No obstante, no es el único que revalidó pergaminos. Hermes Binner en Santa Fe, Julio Cobos en Mendoza y Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires, con holgados triunfos territoriales y
anclaje en otras provincias, configuraron un mapa nacional de liderazgos parcelados y multipartidarios.

José Manuel de la Sota también busca proyectarse desde Córdoba, aunque la victoria de su delfín Juan Schiaretti aparecía menos contundente que las otras.

Esa fragmentación del antikirchnerismo permitió que el Frente para la Victoria fuera nuevamente la fuerza más votada en todo el país, e incluso mejoró su desempeño respecto a las PASO, pero
paradójicamente es la que no tiene una figura proyectada a 2015.

La Presidenta, que aún conserva nada desdeñables niveles de popularidad, ya descartó la posibilidad de buscar un tercer mandato y por tal motivo su sector deberá encumbrar un sucesor.

Su ausencia por razones de salud mostró una jornada electoral atípica desde el retorno de la democracia y también mantiene un signo de interrogación para los 26 meses que restan.

A futuro y pese a la derrota del FPV en Buenos Aires, Daniel Scioli emerge con posibilidades de liderar a un oficialismo necesitado de una figura que proyecte su continuidad en el poder.

El mandatario bonaerense pivotea en el PJ. Resta ver si hay espacio para que los sectores ultrakirchneristas promueven algún otro presidenciable en dos años.

Nuevamente la Presidenta y el rumbo de su gestión serán determinantes para definir ese enigma. Hace cuatro años el FPV parecía terminado y dos años después se impuso con el 54%. Sergio Urribarri volvió a resultar ganador en Entre Ríos y es impulsado por La Cámpora y el influyente secretario Legal y
Técnico, Carlos Zannini.

Jorge Capitanich y Juan Manuel Urtubey, cuyos candidatos resultaron triunfadores en Chaco y Salta, también podrían surgir como alternativas dentro de la estructura oficialista.

Algunos de ellos ya aparecieron mencionados como posibles integrantes de un gabinete que vendría a hacerse eco del mandato de las urnas y a contribuir en la resolución de cuellos de botellas que acumula la gestión, sobre todo en la economía.

Ese que las cuentas nacionales y la voracidad política se complotan para un escenario de incertidumbre, por ahora también agudizado por la convalecencia de Cristina Kirchner.

Con más de dos años por delante, tan justas son las aspiraciones de los ganadores de estas elecciones como necesario que prioricen la responsabilidad política por sobre la ansiedad o la conveniencia partidaria.

© NA

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