domingo, 23 de junio de 2013

Menem, María Julia y la Justicia, casi 20 años después

Por Ana Gerschenson
La democratización de la Justicia impulsada por la Presidenta no puso énfasis en la falta de celeridad en los tribunales para los casos de corrupción de la clase política. En todo caso, la reforma propuso profundizar la politización del sistema judicial.

La Justicia modelo 2013 se toma décadas para resolver casos de corrupción con perjuicios al Estado. Se dilatan los allanamientos, los careos, las declaraciones indagatorias y los años pasan sin que se determinen responsabilidades.

Basta con mencionar la reciente condena a siete años de prisión que recayó sobre el ex presidente Carlos Menem por el delito de contrabando agravado de armas a Croacia y Ecuador, desde 1991 a 1995. El fallo se escribió 18 años después de iniciada la investigación judicial.

Su funcionaria emblema, María Julia Alsogaray, también fue sentenciada esta semana a cuatro años de prisión por contrataciones irregulares durante su gestión al frente de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación, un cargo que ocupó desde 1989 hasta 1997. Es decir que la decisión del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 6 impartió Justicia 16 años después del delito de peculado y defraudación a la administración pública. Y peor aún, Alsogaray fue recientemente sobreseída en otro caso similar no por demostrarse su inocencia, sino por prescripción de la causa. Sólo la ex funcionaria menemista tiene pendientes seis juicios más por defraudación al Estado durante su gestión como liquidadora de la desaparecida Entel.

La Alianza también tiene sus agujeros negros judiciales. La causa por sobornos en el Senado se inició en 2001. Doce años después, el 14 de mayo pasado, miembros del Tribunal Oral Federal 3, inspeccionaron el despacho presidencial en la Casa Rosada, donde el ex presidente Fernando De la Rúa habría ordenado sobornar a los legisladores para aprobar la ley de flexibilización laboral.

Los escándalos del kirchnerismo se investigan a la misma velocidad. Desde 2011, el juez federal Norberto Oyarbide está a cargo de la causa por el desvío de fondos públicos de la fundación Sueños Compartidos, que manejaba Sergio Schoklender en sociedad con la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Aún no se realizó un careo entre ambos para contraponer los hechos que esclarezcan a dónde se fueron los $ 700 millones del Estado destinados a la construcción de casas.

El ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, acusado por sobreprecios en obras ferroviarias y dádivas por parte de los empresarios del transporte, desfila por los tribunales desde 2009, aunque mientras estuvo al frente de la secretaría (desde el 2003) acumuló una decena de denuncias de corrupción en su contra, sin que lo hiciera tambalear en el cargo.

Lo mismo sucede con el vicepresidente, Amado Boudou, investigado por el juez federal Ariel Lijo, luego de una movida del Gobierno nacional para desplazar al primer juez de la causa, al fiscal y hasta al Procurador General de la Nación. El segundo en la línea de sucesión presidencial es acusado de haber intercedido ante la AFIP para que la imprenta Ciccone obtuviera facilidades impositivas, cuando era dirigida por un amigo de su socio declarado, José Nuñez Carmona. Boudou está imputado actualmente en 54 causas, según consta en el registro de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal, detalla el sitio verificador del discurso público chequeado.com.

Y el último gran escándalo del que CFK no habla, recae sobre un empresario íntimo del matrimonio Kirchner, Lázaro Baez, que es investigado por el juez federal Sebastián Casanello por lavado de dinero y por haber sido beneficiado con obras del Estado con sobreprecios incluidos. ¿Durante cuántos años o décadas serán citados Boudou, Baez y Jaime en Tribunales? Lamentablemente, no hay un proyecto desde el Poder Ejecutivo para transparentar a la administración pública con celeridad. Eso sí tendría el color de la democratización de la Justicia.

© we

La corrupción, fuera de agenda
z La democratización de la Justicia de CFK no puso énfasis en la falta de celeridad de los tribunales para los casos de corrupción política.
z Menem fue condenado por tráfico de armas 18 años después de iniciada la investigación.
z En el caso de María Julia, 16 años después.

z Los escándalos K, ¿tendrán igual suerte?

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